Mañana hace diez años que murió Frank Sinatra. Es de esas personas, que recuerdo perfectamente lo que estaba haciendo cuando me enteré de sus muertes. Y cuando supe que Sinatra había muerto yo estaba en el monte Naranco, en Oviedo, viendo una etapa de la Vuelta ciclista a Asturias. En realidad, debería haber estado en la facultad, en alguna clase de Espectroscopía, de Analítica o de Química-Física, pero allí estaba yo, en el Naranco, en algún arcén, animando a los ciclistas.
Frankie era el mejor, me pongo un disco suyo y me voy volando a los años 60 en Las Vegas, en Nueva York o en Chicago.