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jueves, 16 de abril de 2009

Sentirse viva

Él quiere ir deprisa. Se le ve ansioso, apenas se para a darte un par de besos y ya está desabrochando el cinturón de tu pantalón. En ese momento tu mente deja de funcionar, quieres seguir dando y recibiendo besos, pero no encuentras las palabras para formular ese deseo. Mientras, él ya te ha quitado los vaqueros. Tú te quitas los calcetines. Se queda mirando a tus bragas blancas con flores granates, pero sólo un momento. Te las quita también y baja su cabeza a la vez que saca su lengua. El primer contacto te hace dejar de respirar o al menos contener la respiración unos instantes. Le gusta lo que está haciendo, se nota en la dedicación que pone, y a tí te gusta que le guste y que te lo haga de esa manera, entregándose. Aunque no lo hace con cuidado, es un poco brusco, al principio te molesta, pero llega un momento en que ya no. Te dejas llevar.