Conversación con mi compañera de piso ayer, mientras veíamos el capítulo repetido de House:
N: ¿Tú te das cuenta de que en algún momento nos vamos a morir?
Yo: Si.
N: ¿Pero tú eres realmente consciente?
Yo: Si, y sólo necesito pensar en ello durante cinco minutos para que me de la taquicardia y me tengas que llevar al Ramón y Cajal.
N: ¿Y entonces que hacemos aquí, por qué no estamos emborrachándonos y drogándonos por ahí?
Después de las risas correspondientes...
Yo: No creo que me fuera a sentir mucho más feliz haciendo eso.
N: Ya, pero es que estamos aquí perdiendo el tiempo, nos pasamos el día trabajando y de noche vegetando enfrente de la tele.
Yo: No me quedan energías para mucho más, la verdad.
Y enseguida cambiamos de tema, porque no me apetecía irme a la cama con esa sensación de estar tirando la vida a la basura.
Lo más común es tender a pensar que si no estás haciendo algo excitante, arriesgado y exclusivo a todas horas, no estás aprovechando a tope la vida. No estoy de acuerdo. Imagino que la felicidad es estar conforme con como vives tu vida y sentir al final, que no la has malgastado, pero creo que este objetivo se puede conseguir teniendo una vida "normal". Yo siento que he malgastado ciertos momentos de mi vida, o más bien que no los he aprovechado lo suficiente, pero no hecho de menos hacer puenting, viajar a sitios como Yemen, por ejemplo, o cosas así. Es todo más sencillo como disfrutar una buena peli, pasear por la ciudad con alguien mirando los edificios, nadar en la mar y cosas así. Hay veces en que esto se me olvida, que lo realmente valioso es lo sencillo, pero intento tenerlo presente.