miércoles, 6 de febrero de 2013

06.02.2013

Tienes las llamadas entrantes restringidas (vete a saber por que), no puedes entrar al mail... en fin, como no puedo contactar contigo, he pensado escribir aquí y tal vez algún día te interese y lo leas.

Espero que estés bien, eso del móvil me ha dejado flipada, espero que no esté pasando nada malo. Echo de menos hablar contigo... ya no me quieres? La última noche en el hotel, hablando de mi pelo, de que lo había cortado, me viniste a decir algo como que todavía no me había dado cuenta que daba igual como llevara el pelo o lo que fuera, que tú me querrías igual. Al menos eso fue lo que entendí. Y si, me doy cuenta, pero luego haces cosas que me hacen dudar... y nos vemos tan poco...

Estoy en la oficina nueva, y estoy casi sola, ahora mismo con dos compañeros solamente. Y en realidad, estoy mejor sola, cada vez soy más insociable, no me aguanto ni yo misma. El otro día iba en el metro y llevaba una empanada, que había puesto en el asiento de al lado. Había más asientos libres. En una parada entró una señora, y se sentó donde yo tenía la empanada. La miré como diciendo, pero si hay más asientos libres... Imagina que mirada de asco le echaría que la mujer se levantó y se sentó en otro sitio. Me sentí fatal. No me aguanta ni dios.

Este fin de semana estuve en Tenerife con mi amiga A. No saliste de mi cabeza ni un momento. Cuando estábamos comiendo o cenando, y ella se iba al baño, cerraba los ojos y pensaba, vale, ahora los voy a abrir y va a ser él quien vuelva del baño. Así estoy de la cabeza.

Echaron al entrenador... me da a mi que vamos a ir de culo hasta el final de temporada... con lo bien que iban.

Bueno, mañana más. O luego, no sé.


Un beso.